Cocina útil y sencilla: pollo a la cerveza

Con esta receta inauguro una nueva sección en este blog, que no tiene otra intención que enseñaros a todos que cocinar no es tan difícil como parece y que los resultados finales son espectaculares, sobre todo si se hace con paciencia.

Para cocinar un buen pollo a la cerveza necesitaremos:

  • 1 pollo troceado o 1 kg. pechuga de pollo en tiras o 1 kg. de muslitos de pollo
  • 1 litro de cerveza
  • 2 cebollas
  • Sal
  • Pimienta
  • Salsa de soja
  • Aceite de oliva

Lo mejor del pollo a la cerveza es hacerlo con tiempo, de esta forma la carne quedará más jugosa y la salsa espesará, además de que la cebolla quedará caramelizada.

En una cazuela ponemos un poco de aceite de oliva y añadimos las cebollas picadas. Yo las suelo picar lo suficiente como para que se cocinen en poco tiempo, pero tenemos la opción de cortarla en juliana, de picarla mucho, etc… Eso ya dependerá de los gustos de cada uno.

Añadimos un poco de sal y dejamos que se pochen. Cuando estén las cebollas pochadas, añadimos el pollo troceado (o la pechuga en tiras o los muslitos) y dejamo que se dore por todos lados.

Una vez que tengamos el pollo dorado añadimos pimienta, un buen chorro de salsa de soja y la cerveza hasta cubrir. La mejor idea es no mover demasiado el interior de la olla. Si no removemos la cebolla, ésta quedará en el fondo y se caramelizará.

Cuando la salsa del pollo a la cerveza empiece a espesar, ponemos el fuego al máximo y dejamos que espese todo lo que queramos. A continuación, sacamos los trozos de pollo de dentro de la olla y los dejamos en un plato.

Si la cebolla se ha caramelizado y está a nuestro gusto, sacamos parte de ellas y las dejamos junto al pollo.

Batimos toda la salsa para que quede más fina y la volvemos a poner a fuego fuerte. Cuando tenga la textura que queramos sólo tenemos que agregar de nuevo el pollo y la cebolla para dar un último golpe de calor antes de servir.

Como guarnición, el arroz le queda genial al pollo a la cerveza, aunque unas patatas fritas tampoco están nada mal, sobre todo si añadimos un poco de salsa de cerveza por encima.

Truco para principiantes (y no tan principiantes): Para espesar la salsa aún más (si es que no tenemos tiempo para hacerlo al fuego) simplemente tenemos que diluir harina de maíz en un vaso de agua fría y añadir el líquido resultante a la salsa mientras no dejamos de remover. Esto hará que la salsa se espese y tome más cuerpo.

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